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COMO CUIDAR NUESTROS
PERROS
Un perro es un
ser vivo, no es un objeto; por tanto, no se puede comprar
ni vender. Si quieres un perro adóptalo en cualquiera
de las numerosas protectoras que existen en todo el
país. Los criaderos son granjas de esclavos donde
los perros son explotados hasta que no pueden "producir"
más. Que no te engañe el criador enseñándote
su perro en su casa, en la mayoría de los criaderos
el resto del ganado canino pasa la vida encerrado en
jaulas; cuando no genere más ingresos, por puro
agotamiento, será abandonado y aumentará
el número de perros recogidos en las protectoras.
En cuanto el perro entre en casa por primera vez, haz
una visita al veterinario, para que haga una revisión
de su estado general, establezca un calendario de vacunas
y desparasitaciones, te ayude a organizar su dieta,
y en general, haga todo lo necesario relacionado con
la salud del perro. Y no olvides que tienes que visitarle
periodicamente.
Del mismo modo que ha
de comer regularmente, el perro ha de realizar ejercicio
regularmente. Trata de ser estable e imponer unos horarios
fijos para ambas cosas. El perro lo agradecerá
y te hará la vida más fácil. En
cuanto a la duración de los paseos, la única
regla es que cuanto más, mejor. Posiblemente
el perro estará encerrado en casa la mayor parte
del día, pero no está diseñado
para la inmovilidad. La falta de ejercicio puede causar
problemas de salud y carácter al animal, por
no hablar de que te puede destrozar la casa por simple
aburrimiento. Los distintos perros tienen distintas
necesidades, por lo que es conveniente que adoptes un
perro con energía igual o inferior a la tuya.

No todos los perros se adaptan igual a todos los ambientes,
pero hay más margen del que normalmente se cree.
Por ejemplo, un perro grande tipo pastor alemán
puede vivir perfectamente en un apartamento no muy grande,
siempre y cuando se lo compenses con un ejercicio regular
y adecuado.
Si
tienes espacio suficiente, le puedes hacer una “cama”
particular (¡y enseñarle a que no use otra
cosa!), o hacerle usar una manta en el suelo. En cualquier
caso no debes dejarle dormir en tu cama (de cachorro
es un encanto, parece un peluche, pero si es de un tipo
grande que llegue a pesar 50 Kg, te acabarás
arrepintiendo).

Cuando el perro ha aprendido a contener sus necesidades
y no ensuciar en casa, el animal se aguantará
el máximo, antes que manchar el suelo. No le
hagas sufrir innecesariamente. La regularidad de horarios
es importante, de este modo el perro sabrá “cuando
le toca” y hasta cuando debe de aguantarse. Enséñale
a hacerlo en los lugares adecuados, y recoge sus deposiciones.

En esta sección se indican los cuidados habituales
que hay que darle al perro, en el aspecto de la higiene.

El principal problema es que se ensucian (sobre todo
si el perro vive en la ciudad, a causa de la contaminación).
Normalmente, esta suciedad se elimina en forma de legañas,
que se le pueden limpiar con un paño húmedo.
No hay que dejar que se acumulen hasta que al perro
le molesten tanto que se frote con la pata.
En
perros mayores, o a causa de una enfermedad o lesión,
puede haber dificultades para mantener la humedad del
ojo. En este caso conviene hacer una limpieza regularmente,
previa consulta al veterinario para que indique el producto
a usar adecuado.
Si se acumula cerumen hay que quitarlo cuidadosamente,
tal como haríamos en el caso de una persona.
Pero hay que hacerlo con mucho más cuidado, ya
que por la forma de las orejas del perro, si simplemente
soltamos las escamas de cera, caerán al interior,
pudiendole dañar el conducto auditivo. Si no
estamos seguros de cómo hacerlo es mejor dejarlo
en manos de un profesional.
Hay que prestar atención
especial a los perros de razas que tienen las orejas
caidas, que además de acumular la suciedad "normal",
pueden convertirse en nidos de parásitos.
Hay que controlarlos para evitar la aparición
de caries. De entrada, el perro no debería comer
jamás dulces, azucar o chocolate.Si aparecen
caries, sarro, o por accidente se rompe un diente, hay
que visitar al veterinario de inmediato.
A nivel más cotidiano,
basta con darle regularmente trozos de pan duro y seco
o alguna chuchería específica para limpieza
de dientes. Al masticarlo, el perro hace su propia limpieza.
También se le pueden cepillar los dientes con
un dentífrico específico para perros o
bicarbonato (si se deja... posiblemente decidas que
el pan duro es una opción mucho mejor.)
A un perro que vive en el campo, se le desgastarán
naturalmente. Si estamos en la ciudad es más
complicado. Lo más probable es que le crezcan
hasta el punto de resultar molestas para él y
para las personas con las que convive, y en el peor
de los casos dificultan el camniar. Por todo ello resultará
imprescindible cortárselas, pero es una tarea
muy delicada (no son como las de las personas), por
lo que es conveniente acudir al veterinario.
Dependiendo de la raza, basta un cepillado, o es necesario
visitar al peluquero. En perros pelo largo conviene
hacerle un cepillado a la semana, para quitarle pelos
muertos y polvo. La grasa natural que el perro segrega
bastará, junto con ese cepillado, para que mantenga
el pelo limpio y brillante. En el periodo de muda (normalmente
va parejo a los cambios de estación: pelo de
verano y pelo de invierno) hay que aumentar la frecuencia
del cepillado.
El cepillo ha de ser tal que
arrastre los pelos sueltos, pero no llegue a arrancar
pelo por si mismo.
El baño no debería
darse más que un par de veces al año,
como máximo, y nunca a cachorros de menos de
seis meses. El cepillado periódico y la propia
secreción grasa del perro sirven para mantenerle
limpio el resto del tiempo. El baño sirve para
quitarle malos olores, colaborar en la caida del pelo
viejo, y eliminar parásitos.
El agua no ha de estar
ni muy fría ni muy caliente (a unos 38º
como máximo), y ha de usarse jabón neutro
o champú para perros. Debe evitarse que le entre
agua en ojos y orejas. También hay que evitar
que el perro se enfríe mientras está aún
mojado, por lo que se le debe secar bién, con
una toalla o un secador (cuidando de no quemarle el
pelo).
Si el perro se moja accidentalmente
(por ejemplo con lluvia), hay que meterle en casa lo
antes posible y secarle bien, y si es posible, manteniendole
en movimiento. Esto vale también mientras se
está mojando: no hay que permitir que se quede
quieto hasta que se le pueda secar.
Eliminación de parásitos
externos.
Los problemas y enfermedades que
causan los parásitos externos se tratan en las
páginas de salud. Aquí tan sólo
se indican algunos trucos para tratar con esos huéspedes
indeseados.
Un indicio de que hay
pulgas es que el perro se rasca a menudo. Si se da el
caso hay que mirar a ver si se las vé. En caso
afirmativo, no hay más remedio que usar un insecticida.
También puede ser conveniente dar al perro un
baño con alguna loción antiparasitaria.
No hay que olvidar desinfectar los lugares de la casa
donde el perro se tumba habitualmente, ni cualquier
otra cosa que use (mantas, etc...). Los collares antiparásitos
suelen ser una buena prevención, pero tienen
una duración limitada, por lo que es conveniente
leer bien las instrucciones. Pese a que lleve collar,
hay que revisarle a menudo.
Se adhieren a la piel
más fina del perro (orejas, axilas e ingles),
por lo que conviene revisar periódicamente estas
zonas y sus alrededores. Nunca deben arrancarse, ya
que se rompen, dejando su "cabeza" en el interior
de la piel del perro, y pueden provocarle infecciones.
Hay muchas formas diferentes que sirven para eliminar
las garrapatas. Personalmente, mi favorita es esta:
usando vaselina, cubrir la garrapata absolutamente (no
hay que tener miedo de tocarla con los dedos, la parte
que "muerde" está dentro del perro).
Hay que dejarla bien cubierta. De este modo, se tapan
los poros por donde respira, lo que la obliga a soltarse
por si misma y no se le causan heridas al perro. Unos
instantes después de haberla cubierto bien, se
la sujeta con unas pinzas (sirven unas de depilar),
y se dejará llevar.
Son varios grupos de parásitos
diferentes. Normalmente no se pueden detectar hasta
que la enfermedad se ha producido, por lo que se necesita
intervención del veterinario. Hasta que éste
interviene, limpiar la piel con un antiséptico.
La calle es el lugar donde nuestro perro se lo pasa
mejor, pero también donde están los mayores
riesgos para su salud. Por tanto, conviene tomar algunas
precauciones.
Por supuesto, no se trata
de sacar a pasear al perro encerrado en una burbuja.
Tan sólo hay que controlar algunos detalles,
cosa que se puede hacer fácilmente y sin tener
que dedicar una atención excesiva. El paseo ha
de ser una actividad placentera, tanto para el perro
como para el humano, y si se presta atención,
se evitarán problemas. Por otro lado, los consejos
de la siguiente lista son fáciles de seguir,
y acabarán convirtiéndose en una actitud
inconsciente por nuestra parte, de modo que tampoco
requieren un gran esfuerzo. Veamos:
En cachorros recién destetados
(lo que suele significar hay que evitar el paseo y el
contacto con otros perros hasta que el veterinario les
haya puesto su primer lote de vacunas, como mínimo.
Es un periodo en el cual su organismo practicamente
no tiene defensas.
Posibles fuentes de contagio
de enfermedades son las deposiciones de otros perros.
La orina y heces de otros perros serán tan "sanas"
como el perro que las haya producido. Ya que, evidentemente,
no podemos saber el estado de ese otro perro, hay que
evitar riesgos. Dicho claramente: hay que quitar al
perro la costumbre de hurgar ahí.
Es
difícil. Por instinto el perro olfatea orines
y deposiciones, ya que le dan muchisima información
acerca del otro animal. En principio, el que olisquee
no es problema. Lo que hay que evitar es la tendencia
a lamer. Esto puede conseguirse en la mayoría
de los casos impidiéndoselo al primer lametón.
De todas formas, si tu perro es macho y olfatea orina
de una hembra en celo, no hay educación que valga.
Peor aún son las
basuras. Nunca se le debe dejar hurgar en ellas. En
este caso, el riesgo para el perro no es mayor que en
el caso anterior, pero si lo es para las personas..
Además de las basuras, el perro puede ingerir
los parásitos a traves de las heces de otro perro
infectado, con lo que volvemos al caso anterior. Además,
puede cortarse o pincharse con cristales o jeringuillas.
En la ciudad, el perro
siempre debería de ir atado. No es solo cuestión
de cumplir las ordenanzas legales (que lo exigen). Es
que sólo si el perro va atado podremos intervenir
rápidamente, mediante un tirón de la correa,
para apartarle de basuras, heces, etc, y para evitar
que el perro salga corriendo si algo le llama la atención
(un gato, otro perro, un niño jugando...) y evitar
accidentes. Recordemos que si el perro iba suelto y
salta y cruza la calle y es atropellado, la culpa no
será de nadie más que de nosotros.
Por instinto, un perro
macho adulto tendrá tendencia a pelearse con
otros machos si hay una hembra en celo cerca, y a intentar
montar a cualquier hembra que se lo permita. Una hembra,
pese a ser menos agresiva, también puede querer
pelarse con otras hembras, y si está en celo,
dejarse montar por un macho. Sólo si van atados
les podremos controlar de inmediato. En el caso de que
estas situaciones se produzcan (por algún motivo
no se han podido evitar), esto es lo que se debe hacer:
Pelea: Hay que armarse
de valor e intentar separarlos. Si uno de los dos animales
es muy inferior, se someterá rápidamente
y no habrá más problemas. Pero como ambos
sean dominantes, la pelea es "a por todas",
y puede acabar muy mal.
Monta: No hay nada que
hacer. Hay que esperar a que terminen y se separen por
si mismos. El motivo es que, por circunstancias anatómicas,
el macho no puede salir hasta que ha terminado. Si se
intenta separarlos por la fuerza hay un riesgo muy alto
de causar lesiones permanentes tanto al macho (afectando
a su aparato reproductor) como a la hembra (desde desgarros,
hasta rotura del hueso pelviano).
En una hembra en celo,
hay que limitar el paseo al tiempo mínimo imprescindible.
Esto solo dura unos días, y se evita el riesgo
de que se produzca una monta indeseada, por no hablar
de que la van a perseguir todos los perros y puede acabar
asustandose.
Para evitar estos inconvenientes
y, sobre todo, camadas no deseadas, es absolutamente
recomendable la esterilización tanto en machos
como en hembras.
Si sacamos al perro a
un parque donde hay cesped y se le puede dejar suelto,
no hay que olvidar, cuando entremos de nuevo en casa,
hacerle una pequeña revisión en busca
de garrapatas. Hay que hacer esto también si
ha estado jugando con otros perros.
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